El bingo comenzo en las iglesias

Luego de que interviniera Edwin Lowe el juego de bingo se fue desarrollando y logró más perfección en el hemisferio norte, sobre todo en Norte América. El juego se vio beneficiado con el intercambio comercial y de esa forma se extendió en la región de forma rápida en la forma de presentaciones comunitarias y sociales.
A partir de sus orígenes el juego tuvo un carácter social que se estableció como un concepto social que tenía relación con sus presentaciones. El lado comunitario ha comenzado a tener un gran valor y Lowe se encargó de lograr un mayor acento en su importancia.
La beneficencia ha comenzado a conformarse como otra utilidad del juego que se fundamenta sobre todo por el bajo costo de organización y la simpleza del entretenimiento. A fin de organizar y fomentar un encuentro de bingo solamente restan elementos de poco valor en el mercado y también se tiene que contar con un salón apropiado, sillas y mesas.
Es así que en esta situación y con esta visión social del juego de bingo un sacerdote de la iglesia católica de Pensilvania logró contactar a Edwin a fin de sugerirle que lo presente en la iglesia. Este sacerdote argumentaba que el bingo brindaba una posibilidad de gran interés de recaudar fondos para fines benéficos o comunitarios.
Al comenzar a jugarse en la iglesias se popularizó el juego en toda la región. El juego de bingo en las iglesias se empezó a jugar y practicar por parte de cientos de personas hasta lograr una recaudación de importantes sumas de dinero.
Hoy en día en Norte América se mueven sumas muy importantes de dinero que superan los 90 millones de dólares en torno al bingo. Este crecimiento importante tiene en la iglesia uno de sus principales gestores en su origen.